Cultura y transformación social

Cultura y transformación social

Nos encontramos ante un mundo globalizado, lleno de información, cambios y movimiento. Es precisamente por esto que existen muchos actores que se encuentran pugnando, cada quien desde su trinchera, por provocar que las cosas evolucionen. 

Académicos, profesores, periodistas, activistas sociales y políticos, los medios de comunicación masiva, influencers, las grandes corporaciones, universidades, centros de investigación, educadores, científicos, artistas, organizaciones sin ánimo de lucro y sociedad civil en general son solo algunos de estos sujetos impulsando la transformación de nuestro mundo. 

Sin embargo, algo esencial para este cambio es la cultura. Desde la cultura y el arte la sociedad puede organizarse y movilizarse en la búsqueda de espacios, actividades y oportunidades que resulten en el beneficio de todos. 

¿Cómo se llegó a este pensamiento?

Aunque la cultura siempre ha estado ligada a la transformación y a las modificaciones de la sociedad, podemos observar que el rechazo a las actitudes capitalistas y la era del mindfulness han inclinado la balanza hacia la variable cultural cuando se trata de construir comunidades más equitativas y sostenibles. 

Sigmund Freud aseguró que “la función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe”. En muchos sentidos, nos estamos desplomando, por lo que es justamente esta misión la que se busca aplicar a las distintas comunidades. 

La cultura juega un papel fundamental en las sociedades modernas, ya que “desentierran” y destacan la importancia de puntos de vista que no siempre están presentes. De esta manera, se incorporan nuevas formas de pensar y actuar que enriquecen a todos los individuos de un colectivo. 

Un ejemplo palpable

En 2003 se comenzó a formar la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social, integrada por 24 organizaciones artísticas, sociales y culturales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Perú y Uruguay. 

A través de herramientas estéticas, artísticas y culturales como teatro comunitario, circo social, arte callejero, orquestas y bandas de música clásica y moderna, centros culturales comunitarios, organización de festivales, artes visuales y danza, esta red busca transformar la realidad de los habitantes de estas ciudades, integrando socialmente a todos los individuos, promocionando los derechos humanos, la interculturalidad y la sustentabilidad. 

Su objetivo es que niños, jóvenes, adultos y grupos vulnerables logren crear una sociedad latinoamericana más justa y equitativa, tal como ellos lo describen. 

Los retos por vencer

Para que la cultura pueda ser realmente un agente de cambio, transformación, cohesión e inclusión dentro de una sociedad, esta debe existir acorde a las políticas (tanto de desarrollo como las de gobierno) de cada caso en particular, es decir, que se apliquen acorde al contexto particular.

Además, es importante que los propios gobiernos continúen creando nuevos programas de apoyo a la cultura y fortaleciendo los existentes, ya que sin fondos y sin soporte, la cultura sufre en el plano inmediato, pero la sociedad es quien padecerá los efectos a largo plazo. 

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