El debate ético a propósito del auge de la inteligencia artificial

El debate ético a propósito del auge de la inteligencia artificial

La Inteligencia Artificial (IA) es una de las ramas de la Computación que más desarrollo y crecimiento ha tenido en los últimos años. 

En realidad, su nacimiento se dio hace más de 70 años de la mano de Alan Turing con la creación de la llamada máquina Turing —un modelo computacional que consistía en un cabezal sobre una muy larga cinta que podía escribir, leer y desplazarse sobre la misma— en 1936, es decir, poco antes de la Segunda Guerra Mundial. 

Volviendo al presente, podemos ver cómo la IA tiene una implicación en más áreas de nuestras vidas, además de generar un enorme interés debido a la revolución que ha provocado, especialmente, en el desarrollo de software

Cuando se habla de Inteligencia Artificial es probable que nuestra mente nos lleve a pensar en robots súperhumanizados, con funciones prácticas y serviciales. La realidad es que no estamos muy lejos de eso. 

Precisamente, la IA se encuentra en una etapa en donde busca incorporar inteligencia en agentes no vivos de la forma más parecida a cómo pensamos los humanos. Esto suena, por un lado, extremadamente emocionante, pero por el otro, surgen un sinfín de inquietudes que tienen que ver con la ética. 

¿Por qué la ética? Porque a través de ella se pueden —y deben— cuestionar el potencial, los límites, las barreras, los usos, las consecuencias y el alcance (entre muchas otras cosas) del uso de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas. 

El debate ético en cuanto a la IA está abierto y se está llevando a cabo en estos mismos instantes. A grandes rasgos, este debate se centra en la creciente necesidad de regular, a corto plazo, los avances en esta materia. 

En esta discusión participan pensadores (filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos, etcétera), académicos, investigadores, diseñadores, ingenieros y, por últimos, los usuarios. 

Los actores más involucrados en el debate han sido el Parlamento Europeo y un grupo de expertos de IA que se reunió en California para delimitar una serie de principios y valores éticos para la robótica y la IA. 

La Comisión de la Unión Europea fue un paso más allá y publicó el 18 de diciembre del año pasado un primer borrador con principios éticos titulado Draft Ethics guidelines for trustworthy AI (Proyecto de directrices éticas sobre una IA confiable) en el cual participó un grupo de expertos de alto nivel sobre inteligencia artificial de la Comisión Europea (AI HLEG).

En este texto destacan que “la IA confiable tiene dos componentes: 

  1. Debe respetar los derechos fundamentales, las leyes vigentes y los principios y valores esenciales, de manera que se garantice un fin ético, y 
  2. Debe ser fiable y sólida técnicamente hablando, ya que un escaso dominio tecnológico puede provocar daños involuntarios, aunque las intenciones sean buenas.”

Además, se tratan temas como los derechos fundamentales, principios y valores que la IA debe cumplir para garantizar el fin ético, las directrices y requisitos para una IA confiable, un resumen de los métodos técnicos y no técnicos para su aplicación, además de la aplicación de estos requisitos en una lista (es decir, con casos específicos). 

Ante este panorama podemos concluir que el debate ético ante la IA debe tomarse como algo prioritario y urgente, ya que ésta modificará el tejido social y, prácticamente, veremos avances relacionados con la IA en todos los ámbitos de nuestras vidas (medicina, educación, logística y transporte, industria y un largo etcétera), como ya lo podemos constatar ahora.

Leave a Reply

Your email address will not be published.